domingo, 4 de noviembre de 2007

Diálogo después de la batalla

Regreso después de batallar en los campos
con aquellos hombres que sólo conocí por el santo y seña
por sus rostros polvorientos tras cada jornada
que se abreviaban cuidándose la espalda
para evitar ser blanco de los fragores diarios
Cada hombre compartía su propio ángel de la guarda
porque no era fácil cruzar los bosques sin dejar rastro
sin que el aire quedara manchado por nuestros hedores
sin que los ríos presenciaran nuestro ritmo marcial
No había tiempo de seguir los cocuyos
que trazaban bajo los cielos nocturnos figuras de infancia
porque el tic tac de la luna nos anunciaba constantemente la vigilia
y nadie era dueño de su palabra o de sus actos
si acaso de atisbos de sonrisas como piedras desmoronadas
Regreso sin sentirme victorioso o derrotado
sin saber si en verdad alguien tenía la razón
y si mi contienda fue por esta tierra
o del lado del enemigo
que ahora enseña como yo las heridas en su cuerpo

1 comentario:

julian dijo...

BUY BUENO EXITOS Y MUCHAS BENDICIONES